Aportes al Performance en Colombia

El performance aparece en los libros de arte hace mas de 100 años; mientras en Colombia acciones esporádicas se encuentran en el salón Atenas o en las Bienales de Medellín de los setentas. En los inicios del arte acción de los ochenta encontramos actores y actrices que dejaron las tablas y la representación para adentrarse en el mundo conceptual de la acción corporal y de la presentación. Galería Valenzuela y Klenner en Bogotá así como la Galería Jenny Vila en Cali aparecen como las galerías pioneras en la muestra de performance.


A comienzos de los noventa se vivía dentro de las academias una necesidad de trabajar con el cuerpo; en Bogotá, Cali y Medellín aparecen artistas y colectivos que abren espacios independientes que permiten salirse de los parámetros normales de creación y exposición...


En 1992 artistas como Daniel Zuluaga, Antoniana Canal, Ana María Santos y Liliana Abaunza, aportaron grandes esfuerzos para el renacimiento de la acción, diariamente realizaron individual y colectivamente ejercicios e investigaciones espacio, tiempo, cuerpo retomando los conceptos básicos del performance, aparecían con sus atuendos y objetos todos los días, en la calle, en la academia, en sus hogares. Años más tarde aparece un fuerte y contundente grupo de artistas como Raúl Naranjo, María José Arjona, Fernando Pertuz, y El Esquimal. Pertuz, Abaunza y Jorge Rodríguez, plantean conformar un grupo de investigación para estudiar el performance, meses mas tarde el grupo se amplio a artistas de todas las academias organizando como resultado final la muestra Octus donde participaron los organizadores además de Dimo Díaz, Guillermo Londoño, Ricardo Ramos, Rodrigo Escobar, Liliana Díaz y Damian Antonio, reuniendo no solo artistas sino también diseñadores y ... bailarines. Por esos días aparecieron de imprevisto y de incógnito un grupo de monjas, que se hacían llamar las adoratrices de la perpetua indulgencia, entre ellas o ellos distinguíamos a Santiago Echeverri y a Jorge Rodríguez, quienes irrumpían en el espacio y se quitaban sus hábitos en plenas inauguraciones sin avisar quedando en trajes sadomasoquistas, con látigo y todo, cuestionando a la sociedad sobre su doble moral y señalando abiertamente el tema del homosexualismo en la sociedad actual.


Aparece en la escena artística la filosofa Colombiana Consuelo Pabón, descendiente de Deleuze y Lyotard quien imparte la clase de estética en varias universidades del país. Ella comenzó realizando sus conferencias performativas y compartiendo sus reflexiones que desde la filosofía buscaban entablar un puente entre el arte, el cuerpo y el Pensamiento. Gracias a su empeño como filósofa pero sobre todo como maestra e investigadora el performance adquiere concepto, fuerza y posicionamiento. Debido a su estancia en Medellín dictando clases en la universidad impulsa a El Grupo A Clon, Alonso Zuluaga, Ericka Jaramillo, Sylvia Aseneyba, Rene Urquijo, y Beatriz Duque fuertes y aguerridos artistas del arte acción y sobre todo de la reflexión social y del compromiso del artista con su entorno.

En Cali Yury Forero, Alejandra Herrera, Leonardo Herrera, Paul Arias y artistas como Wilson Díaz o Guillermo Marín, que realizaban acciones y luego las mostraban en Bogotá, alimentando la escena nacional, Wilson estuvo en la Bienal de Bogotá con la acción Sobre Superficie y Guillermo Marín con la Novia en Arte 19, dando estos espacios oportunidades al performance.


Paralelo a estos artistas jóvenes destacamos la fuente de inspiración que fueron son y serán Rosemberg Sandoval, María Teresa Hincapie, Angélica Medina y Alfonso Suárez quienes venían desarrollando sus acciones desde años a tras y quienes trajeron la tradición a estos inquietantes artistas que venían desarrollándose. Igualmente importante es el reconocimiento nacional a un performance con la entrega del primer premio del Salón Nacional de Artistas a María Teresa Hincapie en 1990 y en 1996 nuevamente, siendo la primer y única artista en ganar dicho reconocimiento dos veces.


El boom del performance se toma los espacios tradicionales, y vemos de un momento a otro acciones en las Bienales, Los Salones de Arte joven e incluso algunas galerías empiezan a ver con otros ojos las producciones artísticas.


El Colectivo Casa Guillermo abre el Centro Cultural Casa Guillermo para dar la posibilidad de realizar performance e instalaciones al igual que espacio 3300, aparece posteriormente Artistas en Residencia con la oportunidad de que el director de Ex-teresa Arte Actual de México vendría a escoger unas acciones para mostrar allá, se reunieron varios accionistas colombianos pagando una inscripción para que pudieran ser vistos. en los tres lugares alguno de sus coordinadores realizaba performance lo que favoreció el ambiente para impulsar el arte de acción dentro de artistas y dentro de la comunidad.


Todos estos factores y el encontrarnos sumidos en un país con carteles, narcotráfico, guerrilla, asesinatos, secuestros, pobreza, injusticia, gobernadores y legisladores deshonestos son un espacio ideal para que estos jóvenes adoptaran posiciones radicales, cuestionadoras, reaccionarias, revolucionarias y contestatarias frente al sistema social, a los medios, a los gobiernos, etc; permitiendo que esta generación se fortaleciera y mantuviera activa hasta el momento.


Cabe destacar la importancia de los encuentros esporádicos de performance, de las seis versiones del Festival de Performance de Cali, de la investigación, exposición y publicación de Actos de Fabulación, así como de innumerables artistas que en espacios públicos y culturales vienen desarrollando sus acciones sin parar desde 1990 dentro del país como en el exterior para que el performance tenga la proyección internacional que tiene en estos momentos.